El alumno, según él, había terminado el cuadro. Llamó a su maestro para que lo evaluara. Se acercó el maestro y observó la obra con detenimiento y concentración durante un rato. Entonces, le pidió al alumno la paleta y los pinceles. Con gran destreza dio unos cuantos trazos aquí y allá.

Cuando el maestro le devolvió las pinturas al alumno el cuadro había cambiado notablemente. El alumno quedó asombrado; ante sus propios ojos la obra había pasado de mediocre a sublime.

Casi con reverencia le dijo al maestro: “¿Cómo es posible que con unos cuantos toques, simples detalles, haya cambiado tanto el cuadro?”

“Es que en esos pequeños detalles está el arte”, contestó el maestro.

El canto de un pájaro, una flor que se abre, un atardecer, el beso de un hijo en nuestra mejilla, una palabra de aliento, un abrazo, una sonrisa… son pequeños detalles que hacen diferente nuestra existencia cotidiana.

¡TU VIDA PUEDE SER MEDIOCRE O SUBLIME! ¡ELIGE!

¡PON TU VIDA EN MANOS DE DIOS

Y ÉL LA CONVERTIRÁ EN UNA OBRA DE ARTE!

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