Un hombre empezó a los veinte años a escribir un gran libro sobre Dios.

Cuando cumplió 30 años terminó el primer tomo. Pasaron cinco años más y concluyó el segundo. Al llegar a los 40 concluyó el tercero.

Se desesperaba el filósofo, pues su obra debía tener 50 tomos. En menos no se podía definir a Dios.

Un día, salió de la biblioteca a respirar el aire mañanero. Una muchacha que volvía del mercado lo miró al pasar. El resto de la historia es corto: las historias de amor son siempre cortas. Se enamoró de la muchacha y de aquel amor nació un hijo.

Mientras mecía en sus brazos al pequeño decía: “Este es el libro de Dios. Quizá después vendrán otros volúmenes, pero éste basta para explicar a Dios”.

¿Ves los milagros diarios que Dios hace en tu vida?

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