Un misionero de África estaba traduciendo el evangelio de san Juan al dialecto songhai, y como no encontrara las palabras exactas para expresar lo que entrañaba la palabra “CREO”, resolvió acudir a un africano convertido al cristianismo.

El hombre africano, después de pensar unos momentos, dijo:

“¿No quiere eso decir: OIGO EN MI CORAZÓN?”

Anuncios