Video infantil sobre la historia de Santa Bernardita de Lourdes y la Inmaculada Concepción

Nuestra Señora de Lourdes

La advocación de Nuestra Señora de Lourdes toma ese nombre debido a que, de acuerdo al testimonio de santa Bernadette Soubirous (1844-1879), las 18 apariciones de la Virgen María sucedieron en la gruta de Massabielle, a orillas del río Gave, en las afueras de la población de Lourdes, en las estribaciones de los Pirineos. Ya en vida de Bernadette Soubirous, multitudes de católicos creyeron en las apariciones de la Virgen María como vehículo de la gracia de Dios, y el Papa Pío IX autorizó al obispo local para que permitiera la veneración de la Virgen María en Lourdes en 1962, unos diecisiete años antes de la muerte de Bernadette.

Bernadette Soubirous fue canonizada como “santa” por Pío XI el 8 de diciembre de 1933, durante el Jubileo de la Redención. Desde entonces, la advocación de la Virgen María como Nuestra Señora de Lourdes fue motivo de peregrinaciones para millones de católicos de todo el mundo y su santuario ha sido estimado popularmente como un lugar emblemático en el que se conjugan el sufrimiento, la fe expresada en plegaria, la curación y la conversión.

La Iglesia Católica considera a Nuestra Señora de Lourdes la patrona de los enfermos.

Bernadette Soubirous, una pobre y analfabeta adolescente de catorce años, vio en 18 ocasiones a la Virgen María en una gruta del paraje de Massabielle, al occidente de Lourdes, en Francia, entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858.

En la tercera aparición, la niña habló con la Señora en gascón, dialecto occitano que se usa en la zona, la cual se dirigió a ella usando el “usted” (voi) de cortesía y pidiéndole: “¿Me haría usted el favor de venir aquí durante quince días?” (Boulet aoue era gracia de bié aci penden quinze dias?). Bernadette le prometió que lo haría. A su vez, la Señora le anunció que no le prometía hacerla feliz en este mundo, sino en el otro.

En sucesivas apariciones, el mensaje de la Virgen fue:

  • Invitación a la Penitencia y a la oración por los pecadores.
  • Invitación a vivir una pobreza más evangélica.
  • Solicitud de que se hicieran procesiones a la gruta y le fuera erigida allí una capilla.

El 25 de febrero, la Virgen le dijo a Bernadette que fuera a tomar agua de la fuente y que comiera de las plantas que crecían libremente allí. Ella interpretó que debía ir a tomar agua del cercano río Gave y hacia allá se dirigió.

Pero la Señora le enseñó con el dedo que escarbara en el suelo. Al excavar en el fango e intentar beber, Bernadette ensució su rostro, y sus gestos y apariencia fueron motivo de escepticismo por parte de muchas de las de las 350 personas presentes, ya que el manantial no se manifestó de inmediato.

Sin embargo, poco después surgió una fuente de agua que, hasta el día de hoy, es meta de peregrinaciones por parte de tantos católicos y que ha sido testigo muda de numerosos milagros.

El manantial que brotó aquel 25 de febrero de 1858 produce cien mil litros de agua por día, de forma continua desde aquella fecha hasta nuestros días.

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