Naturaleza 461

Él había muerto hacía un año y pronto acontecería una fecha importante: el día de San Valentín.

Cada año hacía enviar un ramo de rosas a casa, con una tarjeta que decía: “Te quiero más que el año pasado, pero mi amor crecerá todavía más durante este año”. Este iba a ser el primer año que su mujer no lo podría recibir.

El día de San Valentín alguien llamó a la puerta. La sorpresa de la mujer fue enorme al encontrar un ramo de rosas delante y con una tarjeta que decía: “Te quiero”.

Se asustó al pensar que pudiera ser una broma de mal gusto. Llamó a la floristería para pedir explicaciones. La atendió el propietario. Le dijo que sabia que su esposo había muerto hacía un año y le preguntó si había leído la tarjeta.

Le hizo saber que las rosas habían sido pagadas por su esposo por adelantado y por los años del resto de su vida.

Al colgar el teléfono a la mujer se le llenaron los ojos de lágrimas y abrió la tarjeta para leer qué le decía su esposo:

“¡Hola amor mío! Sé que ha sido un año difícil para ti. Espero que te puedas recuperar pronto. Pero quiero decirte que seguiré queriéndote siempre y que un día volveremos a estar juntos.

Cada año tendrás un ramo de rosas en la puerta hasta el día que no contestes, tras cinco intentos a lo largo del día. Entonces estarán seguros de que las tienen que llevar donde estarás tú, que es a mi lado. ¡Te quiere! Tu esposo.”

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