La Orden de la Madre Teresa de Calcuta tenía inicialmente media hora de adoración ante Jesús Sacramentado una vez al mes.

Un día, algunas de las hermanas fueron a ver a la Madre Teresa para contarle que ya no podían atender a tantos enfermos y pobres. Les faltaba tiempo para ello.

Así que le propusieron suprimir el tiempo de adoración para dedicarlo a la tarea con los pobres y poder atender a más personas.

La Madre Teresa hizo un silencio, después del cual respondió a las hermanas: “Efectivamente, ya no llegamos a tantos pobres como se acercan a nosotras. Por eso, a partir de ahora, en vez de media hora al mes, pasaremos a una hora diaria”.

Desde entonces, mejoró la atención a los enfermos, se llegaba a más personas y además, se doblaron el número de aspirantes a la Orden.

Sin Dios, no podemos nada. Con Dios, lo podemos todo.

“No temas nada. Dios te ayuda”. Santa Genoveva Torres

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