Hubo un día terrible en que el odio convocó a una reunión a todos los sentimientos nefastos del
mundo.

Y cuando todos estaban reunidos, dijo el odio:

“Os he reunido porque quiero con todas las fuerzas matar al amor”.

Y trataron de matarlo el mal carácter, la ambición, los celos, la frialdad, el egoísmo, la indiferencia, la enfermedad.

Ninguno logró el propósito.

Pero alguien dijo: “Yo mataré el amor”.

Y lo logró: fue la RUTINA.

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