Un ladrón entra en una casa a robar a medianoche.

Entra por una ventana, y en la oscuridad oye una voz que dice: – ¡Jesús te está mirando!

Entonces, el ladrón se asusta y se detiene. Mira nervioso alrededor y como ve que no ocurre nada continúa buscando cosas valiosas.
Y de nuevo escucha una voz que le dice: – ¡Jesús te está mirando!
El ladrón asustado enciende la luz y ve que la voz venía de una jaula donde estaba un loro.
El ladrón le dice: -“Buff, ¡que susto me diste! ¿Cómo te llamas lorito?
Y el loro le responde: “Moisés”.– ¿Quién puede ser tan estúpido de ponerle “Moisés” a un loro?
Y el loro le contesta: – ¡No sé; supongo que el mismo que le puso “Jesús” a ese doberman!
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