Un maestro al despedirse de su discípulo, después de haberle enseñado todo lo que necesitaba para defenderse en la vida, le dijo:

“Mi amado discípulo, ya te he enseñado todo lo necesario para salir triunfante en ésta vida, sin embargo me falta darte este último regalo” (entregándole un trocito de papel doblado). Y añadió:

  • Cuando estés en los momentos más tristes de tu vida: Lee el papelito.
  • Cuando te encuentres en problemas y sientas que no puedes más: Lee el papelito.
  • Cuando te sientas incomprendido y muy sólo: Lee el papelito.
  • Cuando te sientas la persona más feliz de ésta tierra, y que nada te falta: Lee el papelito.
  • Cuando te encuentres en los momentos más angustiosos de tu vida: Lee el papelito.

Entonces, después de escuchar al maestro, el discípulo leyó el papelito y decía:

“Solo el amor de Dios es eterno, nada más puede perdurar para siempre”

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