¿Habéis visto esa gente que va por el mundo sin hacer ruido:

que parecen no decir nada y lo dicen todo;

que no estorban a nadie y siempre están haciendo algo por los demás;

que cuando tienen que llorar se van a un rincón y cuando están contentos contagian su sonrisa;

que no les importa la fama o lo que los demás piensen, sino lo que les dice su iluminado corazón;

que miran a los ojos sin miedo y jamás maquinan a tus espaldas;

que son ligeros como plumas y seguros como robles?

¿Los habéis visto alguna vez? No pesan, no agobian, no mandan. Simplemente son porque alguna vez vieron.

Aunque estén muy cerca de ti y sean despreciados y quizás nunca alcancen la canonización…, contempladlos, imitadlos, … son santos.

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