Yo tengo mi refugio en el Señor,
¿cómo podéis decirme entonces:
“Escapa a la montaña como un pájaro,
porque los malvados tienden su arco
y ajustan sus flechas a la cuerda,
para disparar desde la penumbra
contra los rectos de corazón?
Cuando ceden los cimientos,
¿qué puede hacer el justo?”

Pero el Señor está en su santo Templo,
el Señor tiene su trono en el cielo.
Sus ojos observan el mundo,
sus pupilas examinan a los hombres:

el Señor examina al justo y al culpable,
y odia al que ama la violencia.

Que Él haga llover brasas y azufre
sobre los impíos,
y les toque en suerte un viento abrasador.
Porque el Señor es justo y ama la justicia,
y los que son rectos verán su rostro.