Resultado de imagen de refinados como la plataUn día, leyendo el tercer capítulo de Malaquías, encontré una expresión que decía: “Dios purificará… y los refinará como se hace con la plata” (Mal. 3,3).

Poco tiempo después tuve la oportunidad de visitar a un platero, y le pedí que me explicara el proceso de refinar la plata. Después de que el platero describiera el proceso, le pregunté: “Señor, ¿usted se sienta mientras que está en el proceso de la refinación?”

– “Oh, sí señor”, contestó el platero; “debo sentarme con el ojo fijo constantemente en el horno, porque si el tiempo necesario para la refinación se excede en el grado más leve, la plata será dañada”.

– ” Y ¿cuándo sabe que el proceso está completo?”, le pregunté.

– “Pues es muy sencillo”, contestó el platero, “Cuando puedo ver mi propia imagen en la plata, ahí se acaba el proceso de refinación”.

Entonces comprendí que las pruebas me van refinando para alcanzar la belleza que Dios quiere y espera de mi.

Nuestras pruebas no vienen al azar, y Él no nos dejará ser probados más allá de lo que podemos sobrellevar.