Imagen relacionadaUna vez mi prima tenía una uña del pie casi despegada de la piel, ya que había sufrido un tropezón que le arrancó la uña. Así estuvo padeciendo un terrible dolor.
Un día, en su desesperación, vino a buscarme y me dijo: “Sácame la uña que no tengo el valor para sacármela yo”.
Yo le dije: “Bueno, yo me atrevo a sacártela pero a sangre fría”. Entonces le saqué la uña. Sufrió al principio y luego se sanó.
Aquello me hizo pensar. Una vez alguien me dijo que Dios sacaría tres cosas de mi corazón.
Al principio estuve muchas noches pensando cuáles serían esas tres cosas y si me dolería cuando las sacara. Entonces recordé la uña de mi prima. “Es mucho mejor que alguien te las saque a tener yo que escoger cuál es la que debo sacar y si me duele estoy seguro que nunca me decidiré a sacarla”.
Así que le dije a Dios: ¨Sácalas tú si es necesario, porque yo no me atrevo¨
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