Tag Archive: santidad


Resultado de imagen de papa juan xxiiiEntre las numerosas audiencias concedidas por el Papa Juan XXIII a personajes importantes y no tanto, recibió un día a un senador norteamericano.

El senador se presentó, dando a conocer su religión, diciéndole: – “Santidad, yo soy baptista.”

A lo que el papa contestó con su sonrisa de siempre: – “Y yo soy Juan. De modo que ya estamos completos. Juan Bautista, el precursor del Señor.”

Anuncios

Resultado de imagen de san martín de porresEn el convento del Rosario donde vivía fray Martín de Porres con otros frailes dominicos, se produjo un día un grave aprieto económico, y el prior tuvo que salir con algunos objetos preciosos para tratar de conseguir algún préstamo.

Al enterarse, corrió a alcanzarle para evitarlo. Él sabía que los negros vendidos como esclavos eran bien pagados, hasta unos mil pesos. Mejor, pues, que desprenderse de objetos preciosos del convento, era otra solución:

–     Padre, yo pertenezco al convento. Disponga de mí y véndame como esclavo, que algo querrán pagar por este perro mulato y yo quedaré muy contento de haber podido servir para algo a mis hermanos.

Al prior se le saltaron las lágrimas:

–     Dios se lo pague, hermano Martín, pero el mismo Señor que lo ha traído aquí se encargará de remediarlo todo.

Resultado de imagen de cuando sientes que no sirves para nada, todavía puedes ser santoResultado de imagen de dibujos san agustin

Imagen relacionadaEn cierta ocasión, siendo San Bernardo un joven muy elegante, de buen aspecto, y cuando todavía no había entrado en la vida monástica, se  encontraba cabalgando lejos de su casa con varios amigos, hasta que cayó la noche, por lo que tuvieron que buscar hospitalidad en una casa.

La dueña los recibió bien, e insistió en que Bernardo, como jefe del grupo, ocupase una habitación separada. Durante la noche, la mujer se presentó en la habitación con intenciones deshonestas. Bernardo, en cuanto se dio cuenta de lo que se avecinaba, fingió con gran presencia de ánimo creer que se trataba de un intento de robo, y con toda su fuerza empezó a gritar:

–  ¡Ladrones, ladrones!

La intrusa se alejó rápidamente. Al día siguiente, cuando el grupo se marchaba cabalgando, sus amigos empezaron a bromear acerca del imaginario ladrón, pero Bernardo, contestó con toda tranquilidad:

–  No fue ningún sueño. El ladrón entró indudablemente en la habitación, pero no para robarme el oro y la plata, sino algo de mucho más valor.