Tag Archive: textos


piedra rioUn monje muy sabio estaba rezando a la orilla del río, cuando llegó un hombre joven y le dio dos enormes perlas, como prueba de respeto y devoción.

El monje abrió los ojos y tomó una de ellas con tan poco cuidado, que ésta rodó hasta caer al río.

Horrorizado, el joven se zambulló en el agua para recuperarla. Buceó sin tregua hasta la noche pero no consiguió dar con ella. Al fin, completamente empapado y exhausto, sacó al monje de su oración y le dijo: ¡Tú viste donde cayó!. ¡Indícame el lugar exacto para que yo pueda encontrarla!

El anciano monje tomó la otra perla, la lanzó al río y dijo: “Justo allí”.

Anuncios

“El brochazo”

Un artista estaba pintando la bóveda de un templo y con frecuencia daba unos pasos hacia atrás en el andamio para contemplar su obra. Se encontraba tan absorto contemplando su trabajo, que no se había dado cuenta de que iba a caer en el pavimento que estaba a gran altura del andamio.

Otro pintor, viéndolo en peligro y comprendiendo que una palabra podría apresurar su caída, arrojó una brocha sobre el cuadro que contemplaba el artista que estaba en peligro.

Este pintor, sorprendido y enojado, violentamente se dirigió hacia adelante, salvándose así de una caída que hubiera sido mortal.

Muchas veces no entendemos que por estar tan absortos en nuestros propios logros, éxitos y ambiciones, damos pasos en falso que podrían destruir nuestras propias vidas y Dios, en su misericordia, interviene para despertar nuestra conciencia dormida.

A veces, Dios lanza su brocha contra el cuadro de nuestra vanidad para advertirnos del grave peligro en que estamos y demostrarnos que nos ama y que más que estar interesado en nuestros éxitos , Él está interesado en nosotros como sus hijos.

La próxima vez que su brocha manche tu cuadro, dale gracias a Dios, porque quizá te haya librado de caerte del andamio.

Resultado de imagen de DIBUJO BAÑERA

Durante una visita a una clínica psiquiátrica, uno de los visitantes le preguntó al director que criterio se usaba para definir si un paciente debería o no ser internado en la clínica.

– “Bueno”, -dijo el director- “hacemos la prueba siguiente: llenamos completamente una bañera, luego le ofrecemos al paciente una cucharita, una taza y un cubo y le pedimos que vacíe la bañera. En función de cómo vacíe la bañera el paciente, sabemos si hay que internarlo o no”.

– “Ah, entiendo” -dijo el visitante- “Una persona normal usaría el cubo porque es más grande que la cucharita y que la taza”.

– “No” -dijo el director- “Una persona normal sacaría el tapón. ¿Usted qué prefiere: una habitación con o sin vista al jardín?”

Dedicado.. A todos los que pensasteis en el cubo.

Imagen relacionadaA un hombre que se dedicaba a tallar madera le contrataron en las obras de una catedral.

Hizo unas obras preciosas. Pero, en una de las vigas interiores del techo, talló una imagen realmente espectacular.

“¿Cómo te has esforzado tanto en esto? ¿No te das cuenta de que nadie lo va a ver?”, le dijeron.

“Precisamente por eso”, respondió, “esto es lo que va a ver sólo Dios. Por eso tiene que ser lo mejor”.

¡Qué difícil es el trabajo escondido, cuidar esos detalles de los que nadie va a darse cuenta! Sin embargo, es precisamente ahí donde se demuestra el amor más grande, aquel que actúa sin esperar nada a cambio.

Es bastante célebre el desprecio absoluto que sentía el filósofo griego Diógenes de Sínope hacia las convenciones sociales. Tanto es así que incluso estuvo viviendo en el interior de un tonel.

Perros mirando a filósofo

Un día preguntaron a Diógenes sus discípulos

cuál era la hora exacta a la que se debía poner

una persona a comer.

Con gran humor y no poca ironía, Diógenes les contestó:

 

“Depende, si eres rico puedes comer cuando quieras. Si eres pobre, siempre que puedas”.

Imagen relacionadaUn rico ateniense le pidió a Sócrates (471-399 a. C.) que se encargara de la educación de su hijo.

 

El filósofo le dijo que le cobraría quinientos dracmas, pero al rico le pareció mucho dinero.

—”¡Es mucho dinero! Por esa cantidad podría comprarme un asno”.

—”¡Efectivamente, le aconsejo que lo compre, así tendrá dos!”.

Imagen relacionadaEl diablo se apareció un día a San Mauricio:

 

– “Todo lo que tú haces, lo hago también yo, dijo Satanás

al solitario de la Tebaida. Tú ayunas, y yo no como nunca;

tú velas, y yo jamás duermo.”

 

– “Una cosa hago yo que tú no puedes hacer” – contestó Mauricio.

 

– “¿Y cuál es?”

 

– “¡Humillarme!”.

Imagen relacionadaConversaba un hombre rico y alejado de la fe con un sacerdote, el futuro Cardenal Newman, ya convertido del anglicanismo a Roma.

El rico se ufanaba de sus riquezas y de su indiferencia religiosa. Newman tomó una hoja de papel y escribió: «Dios».

– ¿Ve lo que he escrito en la hoja?

El avaro contestó afirmativamente.

Entonces el sacerdote tomó una moneda de oro, la colocó sobre la palabra escrita y preguntó de nuevo: – ¿Ve usted ahora lo que he escrito hace un momento?

– No, ahora sólo veo el dinero.

– En efecto, la riqueza ciega, impide ver a Dios, ¿no le parece?

“El violín”

Resultado de imagen de violínSe cuenta que un pobre hombre se ganaba la vida con un violín. Iba por los pueblos, comenzaba a tocar y la gente se reunía a su alrededor. Tocaba y al final pasaba entre la concurrencia una agujereada boina con la esperanza de que algún día se llenara. Cierto día comenzó a tocar como solía, se reunió la gente, y salió lo de costumbre: unos ruidos más o menos armoniosos. No daba para más ni el violín ni el violinista.

Pasó por allí un famoso compositor y virtuoso del violín. Se acercó al grupo y al final le dejaron entre sus manos el instrumento. Con una mirada valoró las posibilidades, lo afinó, lo preparó… y tocó una pieza asombrosamente bella. El mismo dueño estaba perplejo y lleno de asombro. Iba de un lado para otro diciendo:
– ¡es mi violín…!, ¡es mi violín…!, ¡es mi violín…!- Nunca pensó que aquellas viejas cuerdas encerraran tantas posibilidades.

No es difícil que cada uno de nosotros, profundizando un poco en sí mismo, reconozca que no está rindiendo al máximo de sus  posibilidades. Somos en muchas ocasiones como un viejo violín estropeado, y nos falta incluso alguna cuerda. Somos… un instrumento flojo, y además con frecuencia desafinado. Si intentamos tocar algo serio en la vida, sale eso…unos ruidos faltos de armonía. Y al final, cada vez que hacemos algo, necesitamos también pasar nuestra agujereada boina; necesitamos aplausos, consideración, alabanzas…

Nos alimentamos de esas cosas; y si los que nos rodean no nos echan mucho, nos sentimos defraudados; viene el pesimismo. En el mejor de los casos se cumple el refrán: “Quien se alimenta de migajas anda siempre hambriento”: no acaban de llenarnos profundamente las cosas.

¡Qué diferencia cuando dejamos que ese gran compositor, Dios, nos afine, nos arregle, ponga esa cuerda que falta, y dejemos que Él toque! Pero también en la vida terrena existen violinistas que nos pueden afinar; un amigo, un compañero, un maestro, nuestro director espiritual, o cualquier persona de la que podamos obtener conocimientos, un consejo, una buena idea,  una corrección fraterna, y quedaremos sorprendidos de las posibilidades que había encerradas en nuestra vida.

Resultado de imagen de cura de arsEl Santo Cura de Ars contaba la siguiente anécdota:

“Un santo dijo un día a uno de sus religiosos:

–    Ve al cementerio e injuria a los muertos.

El religioso obedeció, y al volver el santo le preguntó: – ¿Qué han contestado?
–    Nada.
–    Pues bien, vuelve y haz de ellos grandes elogios.

El religioso obedeció de nuevo.

 –    ¿Qué han dicho esta vez?
–    Nada tampoco.
–    ¡Ea!, replicó el santo, tanto si te injurian, como si te alaban, pórtate como los muertos.

“No busco la felicidad fuera de mi interior donde mora Dios. Gozo de Dios en mi interior, aquí vivo continuamente con Él…”

(Santa Faustina Kowalska)