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Resultado de imagen de estamos de pasoHace mucho tiempo, un turista que visitaba un país fue a conocer a un famoso sabio.

Y se quedó asombrado al ver que la casa del sabio consistía sencillamente en una habitación atestada de libros. El único mobiliario lo constituían una mesa y una banqueta.

-“¿Dónde están sus muebles?” -preguntó el turista intrigado-.

-“¿Dónde están los tuyos?” -replicó el sabio-.

-“¿Los míos?. Pero si yo sólo soy un visitante… Estoy aquí de paso…” -dijo el turista-.

-“Lo mismo que yo” -dijo el gran sabio-.

Si tuviéramos presente en todo momento que estamos de paso por esta vida, cambiaría totalmente nuestra forma de vivir.

Somos como turistas en esta vida, estamos de paso, pero el final del viaje es el cielo.

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Imagen relacionadaUn transeúnte se detuvo un día ante una cantera en la que trabajaban tres compañeros.

Preguntó al primero: “¿Qué haces, amigo?”

Y este respondió sin alzar la cabeza: “Me gano el pan”.

Preguntó al segundo:  “¿Qué haces, amigo?”

Y el obrero, acariciando el objeto de su tarea, explicó: “Ya lo ves, estoy tallando una hermosa piedra”.

Finalmente preguntó al tercero: “¿Qué haces, amigo?”

Y el hombre, alzando hacia él unos ojos llenos de alegría, exclamó: “¡Estamos edificando una catedral!”.

“La dulzura de Dios”

Resultado de imagen de la dulzura de diosUn día, la profesora, preguntó a los niños quién sabría explicar quién es Dios.

Uno de los niños levantó el brazo y dijo: “Dios es nuestro Padre, Él hizo la tierra, el mar y todo lo que está en ella; nos hizo como hijos suyos”.

La profesora queriendo buscar más respuestas fue más lejos. “¿Cómo sabéis que Dios existe si nunca lo habéis visto?” La clase quedó en silencio.

Un niño muy tímido, alzó la mano y dijo: “Mi madre me dijo que Dios es como el azúcar en la leche que ella me prepara todas las mañanas. Yo no veo el azúcar que está dentro de la taza de leche, pero si ella no pone el azúcar, la leche queda sin sabor. Dios existe y está siempre en medio de nosotros, sólo que no lo vemos. Pero si Él no está, nuestra vida queda sin sabor”.

La profesora sonrió y dijo: “Muy bien, yo os he enseñado muchas cosas, pero tú, me has enseñado algo más profundo que todo lo que yo ya sabía. Ahora sé que Dios es nuestra azúcar y que está todos los días endulzando nuestras vidas”.

Le dio un beso y salió sorprendida con la respuesta de aquel niño.

Y tú, ¿has descubierto ya a Dios en tu vida?

Imagen relacionadaUn día un discípulo le preguntó a un gran sabio anciano: – “Quiero saber, ¿qué es lo más curioso de los seres humanos?”

“Que piensan siempre al contrario” – respondió el anciano.

“Tienen prisa por crecer, y después suspiran por la infancia perdida”.

“Pierden la salud para tener dinero, y luego pierden el dinero para obtener salud”.

“Piensan tan ansiosamente en el futuro que descuidan el presente, y así, no viven ni el presente ni el futuro”.

“Viven como si no fueran a morir nunca y mueren como si no hubiesen vivido”.

Resultado de imagen de mis padres ancianosComo muchos de su tiempo, mis padres se pasaron la vida pensando en el día de mañana.

“Hay que ahorrar para el día de mañana”, “tú piensa en el día de mañana”, me decían.

Pero el día de mañana no llegaba.

Pasaban los días y los años, y el día de mañana no llegaba.

De hecho, mis padres ya están muertos y el día de mañana aún no ha llegado.

¡AYER YA PASÓ Y EL MAÑANA NO EXISTE! ¡VIVE EN EL HOY!

Resultado de imagen de dibujo pez pequeño“Usted perdone”, le dijo un pez a otro,”es usted más viejo y con más experiencia que yo, y probablemente podrá usted ayudarme. Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman océano? He estado buscándolo por todas partes, sin resultado”.

  • “El Océano”, respondió el viejo pez, “es dónde estás ahora mismo”.

“¿Esto?, pero si esto no es más que agua… lo que yo busco es el Océano”, replicó el joven pez totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.

¡Abre tus ojos y mira! ¡Deja de buscar fuera lo que está dentro!

Aprovecha tu vida disfrutando de tu familia, tus amigos, tu realidad…

¡Ese es tu océano!

Imagen relacionadaUn cómico americano contaba un día que su primera mujer le había abandonado porque él nunca le había demostrado su amor; nunca había hecho nada espectacular por ella.

Así que con su segunda esposa decidió enmendar el error: escaló altas montañas para bajarle ramos de edelweisses, se sumergió en las aguas de Índico para encontrar las perlas más bellas, viajó hasta las profundidades de China para traerle preciosas sedas…

Y ella… finalmente le dejó porque nunca estaba en casa.

En el fondo de un viejo estanque vivía un grupo de larvas que no comprendían por qué cuando alguna de ellas ascendía por los largos tallos de lirio hasta la superficie del agua, nunca más volvía a descender donde ellas estaban.

Se prometieron una a otra, que la próxima de ellas que subiera hasta la superficie, volvería para decirles a las demás lo que le había ocurrido.

Poco después, una de dichas larvas sintió un deseo irresistible de ascender hasta la superficie. Comenzó a caminar hacia arriba por uno de los finos tallos verticales y cuando finalmente estuvo fuera, se puso a descansar sobre una hoja de lirio.

Entonces experimentó una transformación magnifica que la convirtió en una hermosa libélula con unas alas bellísimas.

Trató de cumplir su promesa, pero fue en vano. Volando de un extremo al otro de la charca podía ver a sus amigas sobre el fondo. Entonces comprendió que incluso si ellas a su vez hubieran podido verla, nunca habrían reconocido en esta criatura radiante a una de sus compañeras.

El hecho de que después de esa transformación que llamamos muerte no podamos ver a nuestros seres queridos ni comunicarnos con ellos no significa que hayan dejado de existir.

Un hombre tenía un caballo y un asno.
  • Un día, ambos animales iban de camino a la ciudad. El asno, se sintió muy cansado, y le dijo al caballo: “Por favor, toma una parte de mi carga y ayúdame a salvar mi vida”.
El caballo haciéndose el sordo, no dijo nada, y el asno ya muy cansado, cayó de imprevisto y murió.
El dueño, viendo muerto a su asno, echó toda la carga sobre el caballo, incluso la piel del asno.
  • El caballo, suspirando se dijo: “Qué mala suerte tengo. ¡Por no haber ayudado cargar un ligero fardo, ahora tengo que cargar con todo, incluso con la piel del asno”.
“Cada vez que no damos la mano para ayudar a nuestro prójimo nos estamos perjudicando a nosotros mismos”