Category: Vidas ejemplares


La reina le dijo un día: –– “No me queda más dinero para darle”.
El santo le respondió: –– “¿Y esas joyas que lleva en los dedos y en el cuello y en las orejas?”.
Ella le regaló también sus joyas, para los pobres.
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SAN FRANCISCO JAVIER Presbítero (1506-1552)
Sacerdote Jesuita

Francisco nació cerca de Pamplona (España) en el castillo de Javier, en el año 1506.

Era de familia que había sido rica, pero que a causa de las guerras había venido a menos.

Desde muy joven tenía grandes deseos de sobresalir y de triunfar en la vida, y era despierto y de excelentes cualidades para los estudios. Dios lo hará sobresalir pero en santidad.

Cuando estudiaba en París, se unió al grupo de san Ignacio de Loyola.

Fue ordenado sacerdote en Roma el año 1537, y se dedicó a obras de caridad.

El año 1541 marchó al Oriente. Evangelizó incansablemente la India y el Japón durante diez años, y convirtió muchos a la fe.

Murió el año 1552 en la isla de Sanchón Sancián, a las puertas de China.

Es el patrón de las misiones.

Nada le impedía anunciar el evangelio por cualquier parte del mundo. En una ocasión dijo que si no encontraba una barca para poder desplazarse de un lugar a otro, iría nadando.

En sus viajes llegó a bautizar a más de un millón de personas. Cuentan que a veces le tenían que sostener el brazo durante los bautizos, porque se le cansaba de tanto levantarlo.

En mayo de 1999, el Papa Juan Pablo II beatificó al Padre Pío de Pietrelcina, un capuchino al que definió como un “fenómeno eclesial”. Más de 160.000 peregrinos llenaron la Plaza de San Pedro en el Vaticano y más de 100.000 visitaron la Iglesia donde está enterrado.

El Padre Pío peleaba casi a diario con el diablo y tenía impresas en sus manos, sus pies y en el costado unos estigmas, o heridas semejantes a las que, según consta en los Evangelios, Jesús recibió durante su crucifixión.

Durante su vida se le atribuyeron diversos milagros relacionados con la curación de enfermedades muy graves.

 

San Pio de Pietrelcina, entró en los Capuchinos con 15 años de edad. Ordenado el 10 de agosto de 1910. Asignado a San Giovanni Rotondo en 1916, vivió allí hasta su muerte. Recibió los estigmas: 20 de septiembre, 1918. Los llevó por 50 años. Entró en la Vida Eterna: 23 de septiembre, 1968. Beatificado por el Papa Juan Pablo II el 2 de mayo de 1999. Canonizado por el Papa Juan Pablo II el 16 de junio del 2002.

“Solo quiero ser un fraile que reza…”

“Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración…

La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios.

Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle solo con el corazón…”

(Padre Pío)

El Padre Pío es uno de los más grandes místicos de nuestro tiempo, amado en todo el mundo. Nos enseñó a vivir un amor radical al corazón de Jesús y a su Iglesia. Su vida era oración, sacrificio y pobreza. Alcanzó una profunda unión con Dios.

Famoso confesor: El Padre Pío pasaba hasta 16 horas diarias en el confesionario. Algunos debían esperar dos semanas para lograr confesarse con él, porque el Señor les hacía ver por medio de este sencillo sacerdote la verdad del evangelio. Su vida se centraba en torno a la Eucaristía. Sus misas conmovían a los fieles por su profunda intimidad con Dios. Poseía un ferviente amor por la Virgen María.

DONES EXTRAORDINARIOS:

Discernimiento extraordinario: la capacidad de leer los corazones y las conciencias.

Profecía: pudo anunciar eventos del futuro.

Curación: curas milagrosas por el poder de la oración.

Bilocación: estar en dos lugares al mismo tiempo.

Perfume: la sangre de sus estigmas tenía fragancia de flores.

 

Llegaban a verle multitud de peregrinos y además recibía muchas cartas pidiendo oración y consejo. Los médicos que observaron los estigmas del Padre Pío no pudieron hacer cicatrizar sus llagas ni dar explicación de ellas. Calcularon que perdía una copa de sangre diaria, pero sus llagas nunca se infectaron. El Padre Pío decía que eran un regalo de Dios y una oportunidad para luchar por ser más y más como Jesucristo Crucificado. Su beatificación fue la de mayor asistencia en la historia. La plaza de San Pedro y sus alrededores no pudieron contener la multitud que asistió a su beatificación. El Padre Pío es un poderoso intercesor. Los milagros se siguen multiplicando.

“Siempre humíllense amorosamente ante Dios y ante los hombres. Porque
Dios le habla a aquellos que son verdaderamente humildes de corazón, y los enriquece con grandes dones.”
   Padre Pío

En cierta ocasión, un niño llamado Domingo Savio le preguntó a un sacerdote:

-“¿Qué tengo que hacer para ser santo?”

A lo que Juan Bosco (así se llamaba el sacerdote), sonriendo le contestó:

-“Es muy fácil: ¡ESTAR SIEMPRE ALEGRE!”

En 1950, tuvo lugar la beatificación de Domingo Savio, confesor de la fe, de catorce años de edad. Su canonización tuvo lugar en 1954.

 

Video de 56 minutos para recordar a JUAN PABLO II (beatificado el 1 de mayo de 2011)…

¡FUTURO SANTO!

Pincha aquí para ver este video. ¡No dejes de verlo! ¡Te emocionará! ¡Después de verlo sentirás el deseo de ser santo!

https://gloria.tv/video/UiXJgw6cfHGb4My1gimoP4aPc

  • Webcam Tumba de JUAN PABLO         (en directo)

http://www.vaticanstate.va/content/vaticanstate/es/monumenti/webcam/tomba-del-beato-giovanni-paolo-ii-.html

Resultado de imagen de webcam tumba juan pablo ii

  • Juan Pablo II patrono de la

JMJ 2011 Madrid

http://www.madrid11.com/es/component/content/article/19-santos-y-patronos/690-jpii-a-z

Juan Pablo II patrono de la JMJ 2011 Madrid
 

Del terrible campo nazi de exterminio de Auschwitz se escapó un prisionero a finales de julio de 1941. Como represalia, el jefe del campo designó al azar a diez presos para que murieran en el búnker del hambre. Uno de los señalados, Francisco Gajowiczek, empezó a llorar mientras decía: “¿Qué será de mi mujer y de mis hijos?”.

En ese momento, otro preso (que no era de los elegidos) se adelantó diciendo: “Me ofrezco voluntario para morir a cambio de ese padre de familia. Soy sacerdote católico”.

El preso número 16.670 de aquel campo de exterminio era el padre franciscano polaco Maximiliano Kolbe. Sin comida ni bebida los cuerpos de los diez hombres fueron consumiéndose durante días y días en el búnker del hambre. Al final de la tercera semana solo quedaban vivos cuatro de ellos; para acabar con sus vidas les inyectaron veneno. El último en morir fue Maximiliano Kolbe.

El Papa Juan Pablo II lo declaró santo el 10 de octubre de 1982 con el titulo de “mártir de la caridad”. En la Plaza de San Pedro estaba presente aquel día, con ochenta y un años de edad, el antiguo sargento polaco Franciszek Gajowiczek.

“Nadie tiene amor más grande

que el que da la vida por sus amigos”

 MADRE TERESA DE CALCUTA
1910-1997
Beatificación: 19 Octubre, 2003

“Hagamos algo bello para el Señor”

La Madre Teresa nos enseñó con su ejemplo a vivir auténticamente el Evangelio. Fue una enamorada de Jesucristo.

La Madre Teresa, fundadora de las Misioneras de la Caridad, fue testimonio vivo de amor a Jesucristo por su entrega total a servirle en los “mas pobres entre los pobres”. Su ejemplo ha sido un reto a la conciencia de la humanidad. En un tiempo marcado por la rebelión, la Madre Teresa defendió fuertemente la fidelidad al magisterio de la Iglesia, la santidad de la vida humana, la familia y la moral. Nos enseñó la verdadera dignidad de la mujer convirtiéndose en madre de todos. Nos enseñó que la mayor pobreza la encontró no en los arrabales de Calcuta sino en los países mas ricos cuando falta el amor, en las sociedades que permiten el aborto:

“Para mi, las naciones que han legalizado el aborto son las mas pobres, le tienen miedo a un niño no nacido y el niño tiene que morir” Madre Teresa

En Nueva York, en 1995 propuso: “Si conoces a alguien que no quiere al niño, que le tiene miedo al niño, díganle que me lo de a mi.”

LA FAMILIA “La paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias. Si queremos sembrar alegría en derredor nuestro precisamos que toda familia viva feliz” -Madre Teresa LA MAYOR ENFERMEDAD“La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis sino mas bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos. El mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle, asaltado por la explotación, corrupción, pobreza y enfermedad”

Madre Teresa

COMO TRABAJAR  “Haz las cosas pequeñas con gran amor” -Madre Teresa


FIDELIDAD antes que éxito

“Dios no pretende de mi que tenga éxito. Sólo me exige que le sea fiel.”

Madre Teresa 

AUTENTICIDAD
 
“Nosotros predicamos un Dios bueno, comprensivo, generoso y compasivo. Pero, ¿lo predicamos también a través de nuestras actitudes? Si queremos ser coherentes con lo que decimos, todos deben poder ver esa bondad, ese perdón y esa comprensión en nosotros.”
DE LA ORACION A LA PAZEl fruto del silencio es la oración.
El fruto de la oración es la fe.
El fruto de la fe es el amor.
El fruto del amor es el servicio.
El fruto del servicio es la paz – Madre Teresa


EN LA MUERTE
 
“En el momento de la muerte, no se nos juzgará por la cantidad de trabajo que hayamos hecho, sino por el peso de amor que hayamos puesto en nuestro trabajo. Este amor debe resultar del sacrificio de sí mismos y ha de sentirse hasta que haga daño.”
 
LA POBREZA“Cuanto menos poseemos, más podemos dar. Parece imposible, pero no lo es. Esa es la lógica del amor” – Madre Teresa

Una vez un crítico le sugirió que haría mas para terminar con la pobreza si enseñara a pescar en vez de dar el pescado. Ella respondió: “Las personas que yo ayudo no se valen por si mismas, no se pueden parar. No pueden sostener la caña. Yo les daré el alimento y después se los enviaré a usted para que usted les enseñe a pescar”.

Película: “MADRE TERESA DE CALCUTA”

Año: 2003.
Duración: 110 min.

Para ver la película pincha aquí:

http://es.gloria.tv/?media=48069

San Francisco Javier fue un gran misionero. Dedicó los últimos 11 años de su vida a evangelizar la India, el sureste asiático y Japón, un increíble periplo que dejó a su paso la semilla de Cristo por la que comenzaron a crecer las comunidades cristianas. El santo navarro es patrón de las misiones y de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011.

Francisco Javier nació en 1506 en el castillo familiar, muy cerca de la capital navarra, Pamplona. De familia acomodada, sus padres le envían a estudiar a París, en cuya universidad conocería a san Ignacio de Loyola. En un primer momento apenas tiene trato con el vasco, pero a través de amigos comunes Javier se acerca a Ignacio. El fundador de los jesuitas le insta a vivir una vida de plenitud, que sólo puede darse con una entrega total a Cristo. Javier se resiste hasta que finalmente acepta la oferta de Ignacio de asistir a un retiro especial. Se trata de los ‘ejercicios espirituales’ jesuíticos, el primero de ellos, en los que –dirigido por Ignacio- Javier queda profundamente removido y decidido a seguir a Cristo.

La Compañía de Jesús
Javier forma parte de los siete primeros seguidores de san Ignacio, consagrados a Dios en 1534. Los planes de Ignacio son viajar a Tierra Santa, pero se acaba abandonando el proyecto. Javier es enviado en 1540 a la India. Para ello hay que partir desde Lisboa. El rey le tiene en tan alta estima por su fama de santidad que lo retiene todavía un año. Finalmente en 1541 parte a Oriente.

El barco de Javier tarda 13 meses en llegar a su destino, tiempo en el que ejerce de director espiritual de la embarcación. Finalmente llegan a la colonia portuguesa de Goa el 6 de mayo de 1542.

Javier encuentra en las colonias un ambiente de abandono de la práctica religiosa y un abuso de los nativos, que son tratados como esclavos o como seres inferiores. Javier denuncia esto en repetidas ocasiones ante las autoridades locales, llegando incluso a instar al rey de Portugal a tomar medidas contra los abusos. Javier desvela en sus cartas que el trato de los cristianos de origen europeo hacia sus hermanos indígenas es “una espina clavada en mi corazón”.

El ardor misionero de Javier le hace viajar por las diferentes colonias portuguesas de Oriente en esos años. La tribu de los paravas frente a las costas de Ceilán, Malasia, Indonesia, las Molucas…

Japón y China
Japón es el siguiente objetivo del misionero navarro hacia donde parte en 1549. En Japón logra la conversión de miles de personas, ayudado por tres japoneses a quienes conoce en la India. Javier viaja de ciudad en ciudad: Kagoshima, Hirado, Yamaguchi, Kioto, son testigos de la labor de Javier que deja una fecunda comunidad cristiana que pervive a través de los siglos hasta nuestros días.

1552 es testigo de la vuelta de Javier a la India, donde se multiplica para atender las diferentes colonias. En su ausencia los abusos hacia los indígenas han aumentado y Javier centra su tarea en corregir estos abusos y confirmar en la fe a sus hermanos. Allí conoce a un joven chino. Su tierra despierta el deseo del misionero de acudir a predicar la Palabra de Dios. En abril de 1552 parte hacia China, un país hasta el momento inaccesible para los extranjeros.

Sus planes son desembarcar en la isla de Sancián, frente a las costas chinas e introducirse furtivamente en el país, pero sus planes no salen como esperaba.

Javier contrae unas fiebres que le postran en la isla, es acogido por un comerciante portugués, que le recibe en una destartalada cabaña. Tras varias semanas enfermo, finalmente, el 3 de diciembre de 1552 entrega su alma a Dios a las puertas de China.

Javier entregó su vida a Dios sin reservas. Como todos, se resistió en un primer momento a una vida de exigencia, de predicación de la Palabra, pero finalmente aceptó la voluntad de Dios para ser su instrumento. Las comunidades cristianas de Oriente fundadas o confirmadas por el santo perviven hasta el momento.

San Francisco Javier fue canonizado en 1622 junto a Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Felipe Neri e Isidro el Labrador.

Si quieres ver la película en dibujos animados pincha aquí:

http://www.convicciontv.cl/infantiles/san-francisco-javier-2.html

Un sacerdote norteamericano de la diócesis de Nueva York se disponía a rezar en una de las parroquias de Roma cuando, al entrar, se encontró con un mendigo. Después de observarlo durante un momento, el sacerdote se dio cuenta de que conocía a aquel hombre. ¡Era un compañero del seminario, ordenado sacerdote el mismo día que él!. Ahora mendigaba por las calles.

El sacerdote, tras identificarse y saludarle, escuchó de labios del mendigo cómo había perdido su fe y su vocación. Quedó profundamente estremecido.

Al día siguiente el sacerdote llegado de Nueva York tenía la oportunidad de asistir a la Misa privada del Papa al que podría saludar al final de la celebración, como suele ser la costumbre. Al llegar su turno sintió el impulso de arrodillarse ante el santo Padre y pedir que rezara por su antiguo compañero de seminario, y describió brevemente la situación al Papa.

Un día después recibió la invitación del Vaticano para cenar con el Papa, en la que solicitaba llevara consigo al mendigo de la parroquia. El sacerdote volvió a la parroquia y le comentó a su amigo el deseo del Papa. Una vez convencido el mendigo, le llevó a su lugar de hospedaje, le ofreció ropa y la oportunidad de asearse.

El Pontífice, después de la cena, indicó al sacerdote de Nueva York que los dejara solos, y pidió al mendigo que escuchara su confesión. El hombre, impresionado, respondió que ya no era sacerdote, a lo que el Papa contestó: “una vez sacerdote, sacerdote siempre”. “Pero estoy fuera de mis facultades de presbítero”, insistió el mendigo. “Yo soy el obispo de Roma, me puedo encargar de eso”, dijo el Papa.

El hombre escuchó la confesión del Santo Padre y le pidió a su vez que escuchara su propia confesión. Después de ella lloró amargamente. Al final Juan Pablo II le preguntó en qué parroquia había estado mendigando, y le designó asistente del párroco de la misma, y encargado de la atención a los mendigos.

[pasteur.jpg] Un joven universitario se sentó en el tren frente a un señor de edad, que devotamente pasaba las cuentas del rosario. El muchacho, con la arrogancia de los pocos años y la pedantería de la ignorancia, le dijo: “Parece mentira que todavía crea usted en esas antiguallas…”.

“Así es. ¿Tú no?”, le respondió el anciano.

“¡Yo!, dijo el estudiante lanzando una estrepitosa carcajada. Créame: tire ese rosario por la ventanilla y aprenda lo que dice la ciencia”.

“¿La ciencia?, preguntó el anciano con sorpresa. No lo entiendo así. ¿Tal vez tú podrías explicármelo?”

“Deme su dirección, replicó el muchacho, haciéndose el importante y en tono protector, le puedo mandar algunos libros que le podrán ilustrar”.

El anciano sacó de su cartera una tarjeta de visita y se la alargó al estudiante, que leyó asombrado: “Louis Pasteur. Instituto de Investigaciones Científicas de París”.

El pobre estudiante se sonrojó y no sabía dónde meterse. Se había ofrecido a instruir en la ciencia al que, descubriendo la vacuna antirrábica, había prestado, precisamente con su ciencia, uno de los mayores servicios a la humanidad.

Pasteur, el gran sabio que tanto bien hizo a los hombres, no ocultó nunca su convicción religiosa.